Manejo de la Obesidad Infantil

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Desafortunadamente, una condición cada vez mas frecuente en nuestro medio. Por eso vamos a revisar algunas recomendaciones para la familia sobre el manejo de la obesidad infantil.

Siempre hemos escuchado que la genética tiene que ver mucho con la obesidad; pero nuestra fisiología no ha cambiado, nuestros genes no han cambiado, y nuestros patrones sociales básicos no han cambiado, por lo que debe tenerse en cuenta otros factores.

El mercadeo de los alimentos es más agresivo, ahora se basa en precios bajos; se cambian los productos añadiendo más azúcar, sal y grasa para mejorar el “sabor”; hay más facilidad para adquirir la comida ya que está en todas partes; y las “promociones” que estimulan a comprar mayor cantidad.

Los niños son influenciados a comer en exceso por una serie de factores ambientales.

Vivimos en una sociedad que nos estimula a consumir, pero cuando aumentamos de peso, se nos dice que estamos muy gordos, que es nuestra culpa, y que tenemos que asumir la responsabilidad del problema; se trata de una situación paradójica.

Para ayudarle al niño de una manera que no dañe su autoestima; considera las siguientes 10 recomendaciones para el manejo de la obesidad infantil:

Usar las palabras correctas

Mantenerse alejado de frases como “bajar de peso” y “estas gordo” a toda costa.

Para los niños que tienen problemas de obesidad, estas palabras tienen el potencial de causar problemas muy dañinos en su imagen corporal; así como trastornos de la alimentación y problemas de salud mental.

En cambio, podemos usar frases como “Hagamos todo lo que nos ayude a estar más saludables”; “Queremos que estés activo y saludable”. Los padres deben centrarse en la salud, no en la apariencia; en una mayor actividad y menos comida.

Haz lo que dices

Revisemos la realidad, si un niño tiene sobrepeso, es muy probable que sus padres también tengan sobrepeso.

En un estudio realizado en 2004, los investigadores encontraron que los niños con uno de los padres obesos eran casi dos veces más propensos a tener sobrepeso que los niños cuyos padres eran de peso saludable. Los niños con dos padres obesos eran casi 2,5 veces más propensos a tener sobrepeso.

Así que, si le digo a mi hijo debes comer frutas o verduras, es porque él me ve a mi comerlas. El estilo de “Haz lo que digo, NO lo que hago” no funciona.

Para ayudar realmente a tus hijos en el manejo de la obesidad infantil, debes dar el ejemplo, eso incluye que es necesario revisar tus conductas poco saludables.

Que sea un reto familiar

El exceso de peso a menudo promueve evitar el ejercicio.

Si un niño con sobrepeso le da vergüenza sacarse el traje de baño en la clase de educación física; y sus padres para que “no sufra” le hacen una nota al profesor para que no haga el ejercicio. El niño no va a aprender a disfrutar del ejercicio y de la ayuda de este para bajar de peso.

Pero hay un truco fácil para enseñar a su hijo a hacer ejercicio; poner a toda la casa en un “programa de salud”. Lo bueno de esto es que aleja la atención del niño, por lo que no se sienten como si existiera algo malo en ellos.

Si en la familia solo hay un integrante con sobrepeso; entonces todos deberían apoyar y participar en actividades juntos como paseos, bicicleta, alimentación saludable.

Observe su estilo de alimentación

Para el manejo de la obesidad infantil, no se trata de dar dietas restrictivas ni presionarlos con ciertos alimentos; ya que igual en algunos estudios se ha descrito que hijos de padres con esta normativa también pueden sufrir de sobrepeso.

Pero como padres si podemos decidir que, cuando, donde se alimenta y ya el niño determinará la cantidad; incluso, pueda que haya ocasiones en que decida no comer.

Diferenciar entre una dieta estricta y una alimentación saludable

El manejo de la obesidad infantil abarca a toda la familia, por lo tanto, toda la familia debe comer más saludables, alimentos más nutritivos, pero eso no significa que deban hacerlo como una dieta rígida.

Pruebe con una “inyección de confianza”

No hay un consenso claro acerca si la falta de autoestima conduce a la obesidad, o si la obesidad conduce a una baja autoestima, pero hay un vínculo fuerte.

Los niños con sobrepeso y obesidad tienden a sufrir acoso y las burlas lo cual fomenta la baja autoestima.

Como padres podemos con pequeños detalles ayudar a su confianza; una lonchera que coincide con las de los otros niños, algo de ropa ‘cool’ o un nuevo corte de pelo.

Y recuerde, el ejercicio da una gran sensación de logro y mejora la autoestima. Llevar a los niños a dar un paseo hará que se sientan mejor que si ven la televisión durante una hora.

Compartir en las comidas

Comer en familia ha demostrado en diferentes estudios menos trastornos de alimentación, mayor autoestima y facilita el consumo de más frutas y verduras.

Considerar una mascota de la familia

El que el niño tenga una mascota puede influir en mayor actividad física.

Crear límites de televisión

Apagar el televisor mientras comen. Más horas de televisión fomentara un estado sedentario.

No hacer cambios, hacer ajustes

Los cambios pueden ser muy extremos la idea es hacer pequeños ajustes tales como:

  • Mantener televisores fuera de los dormitorios,
  • Trate de compartir al menos cuatro cenas a la semana juntos,
  • Preferir las frutas o yogurt bajo en grasa como colaciones,
  • Servirles porciones más pequeñas,
  • Hágase cargo de qué, cuándo y dónde alimentar a los niños, y dejarlos decidir cuánto y si desean comer o no.

Reconsidera tus normas alimentarias

Muchos estudios han demostrado que los niños pequeños tienen una capacidad innata para autorregular su ingesta diaria.

Una de las mayores influencias en el comportamiento de los niños son las reglas que los padres crean alrededor de la comida. Como, cuando los niños alcanzan algo “bueno”, no es raro que los padres recompensan con una dulce.

Del mismo modo, a muchos niños se les dice que deben terminar todo lo que hay en su plato, incluso si no tienen hambre.

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