El ácido úrico alto es un hallazgo frecuente en los exámenes de sangre. Puede aparecer en una persona sin síntomas, durante la evaluación de salud metabólica o después de un episodio de dolor articular. Aunque muchas veces se atribuye al consumo de carne, su concentración depende también de la eliminación renal e intestinal, la genética y la regulación metabólica.
Comprender qué es el ácido úrico y por qué se eleva ayuda a diferenciar un resultado que requiere seguimiento, una alteración metabólica que merece estudiarse y una enfermedad por depósitos de cristales, como la gota. Desde la Medicina Funcional e Integrativa interesa reconocer estas diferencias sin reducir la evaluación a un único número.
¿Qué es el ácido úrico y qué función cumple en el organismo?
El ácido úrico es el producto final del metabolismo de las purinas, sustancias que forman parte del ADN, del ARN y de distintas moléculas que participan en la actividad celular. Las purinas provienen principalmente del recambio normal de nuestras células y, en menor proporción, de los alimentos. El hígado participa en su transformación a ácido úrico mediante una enzima llamada xantina oxidasa.
En la sangre, la mayor parte circula como urato. No es un compuesto inútil: en el medio extracelular contribuye a la capacidad antioxidante de la sangre. Sin embargo, cuando se mantiene elevado puede favorecer la formación de cristales en determinadas condiciones. Por eso, el propósito clínico no es eliminar el ácido úrico ni reducirlo indiscriminadamente.
Aproximadamente dos tercios del urato se eliminan por los riñones y cerca de un tercio por el intestino. Ambos órganos cuentan con mecanismos para transportarlo; de hecho, el riñón filtra parte del urato y luego reabsorbe una proporción importante. Una persona puede presentar niveles elevados incluso sin una alimentación especialmente rica en purinas. (1)
Ácido úrico alto: ¿por qué aumenta?
La hiperuricemia ocurre cuando la concentración sanguínea de urato se eleva. Puede deberse a una producción aumentada, a una eliminación insuficiente o a una combinación de ambas. En numerosos pacientes predomina una eliminación de urato menor de la necesaria para equilibrar su producción cotidiana.
Disminución de la eliminación renal
La enfermedad renal puede reducir la eliminación de urato, pero también existen personas con una filtración glomerular conservada cuyo riñón reabsorbe una cantidad relativamente elevada. La deshidratación, determinados medicamentos y factores metabólicos pueden modificar este equilibrio. Por eso es útil revisar la función renal y no interpretar el ácido úrico como si dependiera solo de lo que se come.
Resistencia a la insulina y grasa visceral
La resistencia a la insulina puede acompañarse de niveles elevados de esta hormona, fenómeno conocido como hiperinsulinemia. La insulina favorece la reabsorción de urato en los riñones, disminuyendo parte de su eliminación. Esto ayuda a explicar por qué el ácido úrico elevado puede coexistir con glucosa alterada, triglicéridos altos, hipertensión y mayor acumulación de grasa visceral. (2)
Desde una mirada funcional, este hallazgo invita a estudiar el conjunto del estado metabólico: circunferencia de cintura, composición corporal, glucosa, hemoglobina glicosilada, lípidos, presión arterial y, en pacientes seleccionados, insulina basal. No existe una indicación universal de calcular índices de resistencia a la insulina en todos los pacientes, pero en determinados contextos pueden aportar información complementaria.
Fructosa, bebidas azucaradas y metabolismo hepático
La fructosa se metaboliza en gran medida en el hígado. Cuando llega en cantidades elevadas, especialmente a través de bebidas azucaradas, su procesamiento puede aumentar la degradación de moléculas energéticas de la célula y favorecer la producción de ácido úrico. Importan tanto la cantidad como el alimento que contiene esa fructosa.
Entre los ejemplos están las bebidas gaseosas comunes, jugos o néctares industrializados con azúcar añadida, bebidas energéticas azucaradas, jarabes y productos endulzados con jarabe de maíz alto en fructosa. En cambio, no corresponde equiparar una fruta entera con una bebida azucarada: la fruta aporta agua, fibra y otros nutrientes, y la evidencia muestra que el efecto de los azúcares sobre el urato depende de su fuente alimentaria. (3)
Alimentos ricos en purinas: ejemplos concretos
Las purinas de la alimentación también contribuyen, aunque no todos los alimentos tienen el mismo efecto sobre el riesgo de gota. Los siguientes ejemplos permiten identificar qué conviene revisar, especialmente si hay hiperuricemia persistente o episodios de gota:
- Vísceras y menudencias: hígado de vacuno o pollo, riñones, sesos y mollejas. Son fuentes concentradas de purinas y conviene restringirlas de manera especial en personas con gota.
- Carnes rojas y algunas preparaciones cárnicas: vacuno, cordero y cerdo; también preparaciones con grandes porciones de carne. No implica prohibirlas a todos, pero sí revisar frecuencia y tamaño de porción.
- Pescados y mariscos con mayor contenido de purinas: sardinas, anchoas, arenque, caballa; choritos o mejillones, ostiones y otros mariscos. El contenido varía entre especies y preparaciones.
- Otros alimentos proteicos: pollo, pavo y distintos pescados también aportan purinas, pero no deben considerarse equivalentes a las vísceras. La selección depende del patrón alimentario completo.
- Legumbres y verduras: lentejas, porotos, garbanzos, arvejas, champiñones, espinacas o espárragos pueden aportar purinas, pero no se asocian con el mismo riesgo que algunas fuentes animales; en general no se recomienda eliminarlos.
Los estudios observacionales han encontrado mayor riesgo de gota con el consumo elevado de carnes y determinados productos del mar, pero no con el consumo habitual de verduras ricas en purinas. Por eso, una dieta para el ácido úrico no debería transformarse en una prohibición indiscriminada de legumbres, vegetales o proteínas necesarias para conservar la salud muscular. (4)
Alcohol, ayuno y cambios bruscos de peso
El alcohol puede aumentar la producción de ácido úrico y reducir su excreción. La cerveza merece especial atención porque combina alcohol con componentes derivados de la fermentación ricos en purinas; los destilados también pueden aumentar el riesgo. No se considera que el vino sea inocuo: la recomendación depende de cantidad, frecuencia y situación clínica.
El ayuno prolongado, las dietas extremadamente restrictivas, la cetosis intensa en fases iniciales y una pérdida de peso muy rápida pueden elevar transitoriamente el urato, entre otros mecanismos por competencia entre cuerpos cetónicos y urato durante la eliminación renal. Es diferente de una reducción gradual y sostenida del exceso de adiposidad, que puede resultar beneficiosa.
Medicamentos que pueden elevar el ácido úrico
Algunos medicamentos utilizados para la presión arterial o la retención de líquidos favorecen que el riñón elimine menos urato. Se conocen como diuréticos, porque aumentan la producción de orina. Entre ellos se encuentran:
- Diuréticos tiazídicos o similares: hidroclorotiazida, clortalidona e indapamida; se utilizan frecuentemente para tratar la hipertensión arterial.
- Diuréticos de asa: furosemida y torasemida; se emplean, por ejemplo, cuando hay edema o ciertas enfermedades cardíacas y renales.
- Otros medicamentos: ciclosporina y tacrolimus, utilizados en situaciones de inmunosupresión, y aspirina en dosis bajas, que puede modificar la excreción de urato.
Esto no significa que deban suspenderse. En personas con gota e hipertensión, algunas guías sugieren valorar si es factible sustituir hidroclorotiazida o preferir losartán, que puede favorecer modestamente la eliminación de urato. La decisión depende de la razón por la cual se indicó cada fármaco. La aspirina prescrita para prevención cardiovascular tampoco debe suspenderse para bajar el ácido úrico. (5)
Otras causas menos frecuentes incluyen predisposición genética, cambios hormonales después de la menopausia, hipotiroidismo no tratado, enfermedades con recambio celular acelerado y ciertos tratamientos oncológicos. Una elevación importante o de aparición repentina exige considerar especialmente estas situaciones.
Valores normales y rangos funcionales del ácido úrico: ¿cómo interpretarlos?
Conviene distinguir entre el rango de referencia de laboratorio, el punto a partir del cual puede aumentar la formación de cristales y un objetivo funcional individualizado. No son conceptos equivalentes y ninguno reemplaza la historia clínica.
Rangos de referencia y riesgo de cristalización
Los intervalos cambian según el laboratorio, el sexo y el método. Como referencia frecuente, muchos informes muestran aproximadamente 3,5–7,0 mg/dL en hombres y 2,5–6,0 mg/dL en mujeres, aunque deben utilizarse los límites del laboratorio que procesó la muestra. Un resultado dentro de ese intervalo describe su posición estadística; no garantiza que todos los factores metabólicos estén bien controlados.
Por otro lado, alrededor de 6,8 mg/dL el urato puede alcanzar condiciones de sobresaturación en la sangre y los tejidos. Mantener valores elevados durante años aumenta la posibilidad de depósito de cristales, pero sobrepasar esa cifra no significa tener gota. En pacientes con gota que requieren reducción farmacológica del urato, una meta ampliamente aceptada es menor de 6 mg/dL. (5)
¿Qué rango propone la Medicina Funcional?
Algunas propuestas de Medicina Funcional utilizan como intervalo orientativo de seguimiento aproximadamente 3,5–5,5 mg/dL, como muestra un ejemplo de informe funcional. Esta aproximación busca prestar atención a valores persistentemente altos dentro del rango del laboratorio, sobre todo cuando coexisten resistencia a la insulina, adiposidad visceral, hipertensión o antecedentes de gota. No es un rango óptimo universal validado por ensayos clínicos ni una indicación para medicar a todas las personas que lo superen.
En nuestra práctica, por ejemplo, un resultado de 6,2 mg/dL puede justificar revisar antecedentes, tendencia de las mediciones, consumo de bebidas azucaradas, función renal y salud metabólica, aunque el laboratorio no lo marque como alterado. A la inversa, no hay razón para intentar llevar de forma artificial a 3,5 mg/dL a alguien asintomático que está bien evaluado. El objetivo funcional es comprender y modificar factores relevantes, no perseguir una cifra aislada.
El ácido úrico cumple funciones fisiológicas y los niveles excesivamente bajos tampoco son necesariamente deseables. En consecuencia, no debe presentarse el intervalo funcional como una meta terapéutica rígida, especialmente en embarazo, enfermedades específicas o pacientes que reciben tratamientos capaces de modificar mucho el urato.
¿Qué problemas de salud pueden relacionarse con el ácido úrico elevado?
Gota y depósitos de cristales
La gota es una artritis inflamatoria producida por cristales de urato monosódico. Puede manifestarse con dolor intenso, enrojecimiento, calor y aumento brusco de volumen en una articulación, frecuentemente en la base del dedo gordo del pie, aunque también puede afectar tobillos, rodillas o manos. En algunos pacientes aparecen depósitos persistentes llamados tofos.
La hiperuricemia sin síntomas no es lo mismo que gota. Además, durante una crisis de gota el ácido úrico sanguíneo puede encontrarse transitoriamente dentro de límites habituales. Una articulación muy inflamada, especialmente si hay fiebre o malestar general, requiere evaluación pronta para descartar infección articular.
Cálculos renales: la importancia del pH urinario
El ácido úrico también puede participar en la formación de cálculos urinarios. Aquí importa especialmente el pH de la orina, que indica cuán ácida o alcalina es: cuando la orina se mantiene muy ácida, el ácido úrico puede precipitar y formar cristales incluso sin una elevación extraordinaria en sangre. También influyen el volumen urinario bajo y, en algunos casos, una eliminación urinaria excesiva de ácido úrico.
En pacientes con cálculos de ácido úrico confirmados, la prevención puede requerir aumentar el volumen urinario y, bajo indicación médica, alcalinizar la orina con tratamiento específico, además de corregir factores metabólicos. No es una recomendación para que cualquier persona tome bicarbonato o citrato por su cuenta. (6)
Inflamación, presión arterial y salud cardiovascular
En distintos estudios, las concentraciones elevadas de urato se asocian con hipertensión, síndrome metabólico, enfermedad renal crónica y riesgo cardiovascular. Existen mecanismos plausibles relacionados con función vascular y inflamación crónica de bajo grado. Sin embargo, los estudios genéticos y los ensayos de tratamiento han ofrecido resultados heterogéneos; no permiten afirmar que bajar el urato en todas las personas prevenga infartos o diabetes.
Por ejemplo, el ensayo ALL-HEART encontró que utilizar alopurinol en personas con cardiopatía isquémica, pero sin gota, no disminuyó los eventos cardiovasculares principales. Esto refuerza la necesidad de atender la presión arterial, el perfil de lípidos, la glucosa, el sueño y otros factores de riesgo, en lugar de atribuir toda la alteración metabólica al ácido úrico. (7)
Microbiota intestinal y metabolismo del urato
El intestino no solo participa en la digestión: también elimina una parte relevante del urato. Investigaciones recientes han identificado bacterias intestinales capaces de transformar purinas y degradar urato, y diferencias de microbiota entre algunos pacientes con gota y personas sin esta enfermedad. Es una línea de investigación que amplía la comprensión del equilibrio entre hígado, riñón e intestino. (8)
Desde una mirada funcional, resulta razonable cuidar la salud de la microbiota intestinal mediante una alimentación variada, rica en fibra y adaptada a la tolerancia digestiva. Pero estos descubrimientos no demuestran que una disbiosis sea la causa de toda hiperuricemia, ni justifican solicitar sistemáticamente pruebas de microbiota o indicar probióticos específicos para reducir el ácido úrico. Las intervenciones dirigidas a ese objetivo todavía están en investigación.
¿Cómo evaluamos el ácido úrico desde una mirada médica funcional?
La evaluación integra el resultado con la historia clínica y busca factores modificables. Un resultado de ácido úrico alto aislado no tiene el mismo significado que una hiperuricemia persistente, valores muy altos, antecedentes de gota o episodios de cálculos.
- Confirmar el resultado: revisar valores anteriores, evolución, cambios recientes de alimentación, hidratación y medicamentos; repetir el examen cuando corresponda.
- Revisar la función renal: creatinina, filtrado glomerular estimado y, según el caso, examen de orina y albuminuria.
- Evaluar el estado metabólico: presión arterial, perímetro abdominal, composición corporal, glucosa, hemoglobina glicosilada, triglicéridos y colesterol HDL; ampliar estudios de forma selectiva.
- Revisar hábitos concretos: bebidas azucaradas, alcohol, carnes, mariscos, alimentación habitual, ejercicio, ayunos, cambios de peso e hidratación.
- Descartar complicaciones: episodios de dolor e inflamación articular, presencia de tofos, cólicos renales o antecedentes familiares de gota.
La medición de ácido úrico en orina de 24 horas, el pH urinario u otros estudios no se requieren en todos los pacientes; cobran importancia, por ejemplo, en la evaluación de cálculos renales o situaciones complejas. También interesa distinguir un valor de referencia poblacional de una meta clínica definida para una enfermedad y de un criterio funcional utilizado para orientar hábitos.
Cómo reducir el ácido úrico alto: recomendaciones prácticas
Priorizar un patrón de alimentación equilibrado
En la práctica suele ser más útil reducir las bebidas azucaradas, el exceso de alcohol y el consumo frecuente de vísceras o grandes porciones de carne que elaborar una extensa lista de alimentos prohibidos. Una pauta de tipo mediterráneo o DASH puede integrar verduras, frutas enteras, legumbres, cereales integrales, frutos secos, aceite de oliva y cantidades adecuadas de proteínas.
Los lácteos naturales, especialmente los bajos en grasa, como yogur natural o leche, se han asociado con menor riesgo de gota en estudios observacionales. Los huevos, el tofu y las legumbres pueden ayudar a diversificar las fuentes proteicas. Estas alternativas deben ajustarse a necesidades nutricionales, tolerancia digestiva, enfermedad renal y preferencias personales. (4)
En ensayos clínicos, la alimentación DASH redujo de forma moderada el urato sérico. Este beneficio no reemplaza los medicamentos cuando existe gota con indicación de tratamiento, pero muestra que la calidad global de la dieta puede influir, más allá de contar purinas de manera aislada. (9)
Mejorar la composición corporal y la sensibilidad a la insulina
Cuando el ácido úrico alto se acompaña de exceso de grasa abdominal, la reducción gradual del peso, el movimiento cotidiano y el entrenamiento de fuerza pueden ayudar a mejorar la salud metabólica. Conviene evitar dietas extremas y pérdida acelerada de peso, particularmente en personas con antecedentes de gota. No es necesario eliminar todos los carbohidratos ni realizar ayunos prolongados para lograr beneficios.
Hidratación, descanso y medicamentos
Mantener una hidratación adecuada evita concentrar excesivamente la orina, algo particularmente importante en personas con antecedentes de litiasis. Quienes padecen insuficiencia cardíaca o enfermedad renal avanzada pueden necesitar una indicación personalizada de líquidos. Dormir bien y manejar el estrés son medidas favorables para la salud metabólica general, aunque no existe evidencia suficiente para prometer que por sí solas normalicen el ácido úrico.
Si el resultado empezó a elevarse después de iniciar hidroclorotiazida, furosemida u otro medicamento, vale la pena revisarlo en consulta. No debe suspenderse ni modificarse la dosis sin valorar previamente el motivo de su prescripción.
¿Sirven los suplementos para bajar el ácido úrico?
Se investigan vitamina C, extractos de cereza y determinadas estrategias con probióticos. Sin embargo, sus efectos son variables y la evidencia no permite recomendarlos de rutina como tratamiento de hiperuricemia o gota. Por ejemplo, en un pequeño ensayo aleatorizado con pacientes con gota, 500 mg diarios de vitamina C durante ocho semanas no produjeron una reducción clínicamente importante del urato. (10)
Desde Medicina Funcional, corregir una deficiencia nutricional documentada puede ser pertinente por sus propios beneficios, pero no equivale a indicar megadosis para perseguir un número. La seguridad renal, las interacciones y el seguimiento siguen siendo fundamentales.
¿Cuándo se necesitan medicamentos para disminuir el ácido úrico?
Cuando existe gota recurrente, tofos, daño articular por cristales o determinadas situaciones de mayor riesgo, pueden indicarse fármacos como alopurinol o febuxostat, que disminuyen la producción de ácido úrico. El tratamiento debe ajustarse y controlarse, y una crisis aguda de gota se maneja de manera diferente a la prevención a largo plazo.
En cambio, la hiperuricemia asintomática no suele ser una indicación automática de estos medicamentos. Las guías KDIGO 2024 desaconsejan utilizarlos exclusivamente para intentar frenar la progresión de enfermedad renal crónica en personas sin síntomas relacionados con el urato. Tener un objetivo de seguimiento funcional no modifica esta distinción entre observación, evaluación metabólica y tratamiento farmacológico. (11)
Conclusión
El ácido úrico es parte normal del metabolismo. Cuando aumenta, conviene preguntarse no solo qué alimentos consume la persona, sino también cómo elimina el urato, cómo está su salud metabólica, qué medicamentos utiliza y cuál ha sido la evolución del resultado. Un intervalo funcional orientativo puede servir para detectar oportunidades de evaluación, sin reemplazar los umbrales clínicos ni convertirse en una meta rígida.
El abordaje más útil combina una interpretación individualizada, alimentación de calidad, cuidado de la función renal y seguimiento según el riesgo. Si existe gota o litiasis, el tratamiento específico cobra mayor importancia; si no hay síntomas, el énfasis puede estar en comprender el contexto y actuar sobre factores modificables.
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Tener el ácido úrico alto significa tener gota?
No. La hiperuricemia puede aparecer sin síntomas. La gota implica una enfermedad por cristales de urato, que se diagnostica con evaluación clínica y, cuando corresponde, identificación de cristales u otros estudios.
¿Cuál es el rango funcional recomendado para el ácido úrico?
Algunas aproximaciones de Medicina Funcional utilizan 3,5–5,5 mg/dL como intervalo de seguimiento, pero no es una meta universal validada. Los valores deben interpretarse considerando el laboratorio, los síntomas y la salud metabólica y renal.
¿Qué alimentos tienen más purinas?
Entre los ejemplos destacan hígado, riñones, mollejas, sardinas, anchoas, caballa, choritos y ostiones. También importa el tamaño de las porciones de carne roja. No es necesario prohibir de manera general las legumbres o las verduras.
¿La fruta eleva el ácido úrico por contener fructosa?
La fruta entera no equivale a una bebida azucarada. El efecto depende de la fuente de fructosa, la cantidad y el patrón alimentario. Conviene priorizar fruta entera y limitar bebidas con azúcares añadidos.
¿Qué medicamentos pueden aumentar el ácido úrico?
Por ejemplo, hidroclorotiazida, clortalidona, indapamida, furosemida y torasemida. Algunos inmunosupresores también pueden influir. No se deben suspender sin indicación médica.
¿La microbiota intestinal influye en el ácido úrico?
Sí, el intestino participa en la eliminación de urato y ciertas bacterias pueden metabolizarlo. Sin embargo, no hay una prueba de microbiota ni un probiótico específico recomendado de rutina para tratar la hiperuricemia.
¿Se puede reducir el ácido úrico sin medicamentos?
En algunas personas sí, abordando bebidas azucaradas, alcohol, composición corporal y factores metabólicos. La gota recurrente y otras situaciones clínicas pueden requerir medicamentos además de cambios de hábitos.
Evaluación integral del ácido úrico en Colsalud
En Colsalud consideramos el ácido úrico junto a los síntomas, la función renal, la composición corporal, el metabolismo y los antecedentes de cada persona. Esta evaluación permite definir prioridades de manejo y seguimiento, sin indicar suplementos o medicamentos de manera indiscriminada. Puedes solicitar una consulta de Medicina Funcional e Integrativa presencial en Las Condes u online.


