Carbohidratos Refinados: El lado oscuro de los Carbohidratos

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Una dieta alta en carbohidratos refinados; como pan, pasta, arroz, chocolates, dulces y almidones como la papa, yuca; produce o agrava condiciones como: presión alta, valores altos de colesterol y triglicéridos.

Las personas que consumen en exceso carbohidratos refinados obligan a su cuerpo también a soportar un exceso de glucosa en su sangre y a producir demasiada insulina. La insulina es la hormona producida por el páncreas; que tiene como principal funcion regular los niveles de glucosa en la sangre; y es también la hormona que permite que las células utilicen la glucosa como energía.

Y una sobreabundancia de glucosa no metabolizada circulante en la sangre, es precisamente lo que los médicos llamamos “diabetes”. O sea, que el exceso de glucosa acumulada prepara el camino para desarrollar una diabetes o agravar la diabetes.

Los carbohidratos refinados tienen un efecto devastador sobre nuestro estado de ánimo, nuestras emociones y nuestro entusiasmo hacia la vida. Ellos causan sueño y cansancio. Después de una buena ingesta de azúcar con harinas (postres, bizcocho, galletitas, donas, etc.) sentiremos un fuerte deseo de dormir.

Por otro lado, los carbohidratos refinados tienen un efecto adictivo pero también calmante; muchas personas los utilizan como “drogas” para refugiarse durante sus momentos de crisis emocional; y empiezan a comerlos de una manera descontrolada.

El otro serio problema es que el hombre dejó de comer fibra alimentaria (la corteza, cascara o salvado de los granos); y comenzó a comer azúcar y harinas refinadas y extra-refinadas. Incorporando de esa manera altas dosis de hidratos de carbono simples de nulo valor nutritivo y alto poder glucogénico (da lugar a la formación de glucosa); lo cual genera incrementos desmesurados de glucosa en sangre y depósitos de glucógeno y colesterol en diferentes partes del cuerpo; especialmente en arterias y venas de cerebro, corazón, ojos, riñones, etc; no todas ellas aptas como reserva energética.

Lo cierto es que de un número bajo de enfermedades cardiovasculares, se ha pasado a un elevado número de accidentes cerebro y cardio-vasculares; que ubica al fenómeno entre las principales causas de muerte por estos productos.

¿Qué hace el refinamiento de los granos al transformarlos en carbohidratos?

Simplemente separa a las proteínas y la fibra y las elimina. Al extraerse el azúcar de la remolacha se elimina el 100% de la proteína; al molerse el trigo entero se pierde el 11,2% de las proteínas originales; en el procesamiento del arroz se elimina el 30% de la proteína; y al pelarse y hervirse las papas se pierde hasta el 16% de las proteínas.

El consumo de fibra tiene un alto valor  en el correcto funcionamiento del sistema digestivo; y es necesaria su participación para mantener el equilibrio entre la absorción de nutrientes y la eliminación de las calorías en exceso de la incorrecta alimentación. Sin fibra o salvado evidentemente nuestra exposición a absorber todas las calorías de los alimentos es total; y ello es equivalente a practicar el sedentarismo como deporte favorito.

Si hace 100 años se hubiera conocido lo que hoy se sabe respecto de las fibras alimentarias, seguramente no se hubiesen inventado las harinas refinadas.

Enfermedades en ascenso muy ligadas a los carbohidratos refinados

La enfermedad coronaria es uno de los padecimientos de nuestro tiempo que tiene que ver mucho con el consumo descontrolado de los jinetes blancos; asesinos silenciosos. El corazón, como cualquier órgano vital, requiere del aporte nutricional que le derivan las arterias que lo irrigan; si éstas se obstruyen por depósitos de colesterol se produce la enfermedad coronaria; causante de la muerte súbita y del infarto de miocardio.

La ingesta de comida grasa, de azúcares y harinas refinadas es la principal causa de este depósito en las arterias; y paralelamente se incorporan como factores de riesgo el estrés, el sedentarismo, la hipertensión arterial, la diabetes, la pobre ingesta de agua y otros padecimientos; que como iremos viendo también tienen que ver con la falta de una dieta adecuada. En la diabetes, la mala alimentación, incide en su aparición clínica temprana y en su empeoramiento.

Hoy sabemos que existe una diabetes hereditaria, la diabetes tipo I, llamada también juvenil o insulino-dependiente. Si bien la alimentación sana no puede prevenir su aparición; también es cierto que es mucho mejor controlada con una dieta rica en fibras y balanceada en hidratos de carbono y proteína, junto con un programa de ejercicio físico adecuado. No obstante y por suerte, ésta no es la forma más frecuente de diabetes (apenas 7% de los casos); sino la diabetes del adulto, tipo II, ligada a la dieta o al desarollo de resistencia a la insulina.

La diabetes II generalmente acompaña a las enfermedades cardiovasculares, a la obesidad, a la dislipidemia (alteración de las grasas de la sangre); y a otros disturbios metabólicos en general. Si bien la herencia también juega un papel importante, aquí se hereda la predisposición; y por ello es tan importante la adecuación rápida de un hábito alimentario sano para evitarla o retrasarla muchos años.

El equivalente en alimentos altos en fibra

Cabe recordar, que todos los procesos de refinamiento producen pérdida fibra y de proteínas protectoras, y transforman a los hidratos de carbono en sustancias simples de alto rendimiento energético que rápidamente se absorben como azúcar y hacen trabajar en exceso al páncreas.

Si se consumen alimentos refinados (pan blanco, refrescos y gaseosas, helados, pasteles o dulces); se está ingiriendo gran cantidad de azúcar refinada en poco volumen. La absorción es masiva y la concentración sanguínea de la glucosa se eleva rápidamente. En cambio si esos mismos carbohidratos fuesen aportados por alimentos con alto contenido de fibra; se necesitaría tanto volumen que nos sería imposible ingerirlos a todos en una sola sesión.

Todas las estadísticas comparativas de diferentes lugares de la tierra nos indican que la diabetes es directamente proporcional a la ausencia de fibra y la alta concentración de azúcar refinada en las dietas.

Tanto el cáncer, como los pólipos del colon o intestino grueso se relacionan ampliamente con la falta de fibra y proteína en la alimentación. Numerosos trabajos científicos avalan esta posición y se refieren también a otras enfermedades adquiridas del intestino grueso del hombre, como la colitis ulcerosa, los divertículos y hasta la propia apendicitis.

La alimentación sana y balanceada nos protege de una amplia gama de enfermedades; que por sí mismas causan la muerte temprana; pero que además producen deterioro progresivo de nuestra calidad de vida y numerosas formas de discapacidades (infartos, embolias)

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Carbohidratos Refinados: El lado oscuro de los Carbohidratos
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Carbohidratos Refinados: El lado oscuro de los Carbohidratos
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Los Carbohidratos deben ser parte de nuestra alimentación, pero actualmente el problema es comer los carbohidratos refinados (harinas y dulces) sin su fibra natural.
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